Proyecto Rockefeller
Por MARIO LUIS ALTUZAR SUAREZ
Secreto absoluto reina en los trabajos de integración al 2010 de la North American Union. El 29 de septiembre se reunió el presidente Felipe Calderón con la Comisión Trilateral de magnates de los tres países, un día antes de los esperados resultados de los cerca de cien grupos de tecnócratas en sus reuniones a partir del 27 de junio de 2005.
En el comunicado de prensa CGCS-194 con fecha 30 de septiembre, la presidencia informó de la reunión 24 horas antes del mandatario mexicano con los empresarios que, según la información oficial, integraron la Comisión Trilateral no gubernamental en 1973 “con la finalidad de promover mayor cooperación entre los países democráticos”.
Relaciona al empresario fundador de la organización David Rockefeller con el mexicano Lorenzo Zambrano, presidente de CEMEX, al ex gobernador de la Reserva Federal de los Estados Unidos, Paul Volcker, Allan Gotlieb, presidente de Sotheby’s Canadá, a Joseph Nye, académico de Harvard (madre de la teología de la globalización), y a Thomas Foley.
Es cierto que la Comisión la creó en 1973 David Rockefeller, a sus 58 años de edad, con experiencia de su participación en el rescate europeo con el Programa Átomos para la Paz con el Chase National Banck que fundó en 1946 con su tío materno Winthrop Aldrich, y después cambió su nombre a Chase Manhattan Bank en 1955 y actualmente es el JP Morgan Chase & Co
Es el único hijo sobreviviente del prominente filántropo John D. Rockefeller Jr. y nieto del billonario magnate petrolífero John D. Rockefeller, fundador de Standard Oil.
También es cierto que en 1965, Rockefeller y otros empresarios formaron el Consejo de las Américas, con el propósito de estimular la integración económica de las Américas y que fue estratégico para la firma del Acuerdo Trilateral de Libre Comercio entre Canadá, Estados Unidos y México y que sentó las bases para la Reunión de las Américas a partir de 1994 en Miami.
Son los antecedentes directos para que el 23 de marzo de 2005 en Wacco, Texas, el primer ministro canadiense Paul Martin y los presidentes de Estados Unidos, George Bush hijo y el de México, Vicente Fox, signarán la Alianza para la Seguridad y Prosperidad regional. Se integraron cien grupos de trabajo que iniciaron sus reuniones el 27 de junio de 2007.
Clasificados como SPP los trabajos de estos grupos en el marco de las oficinas del Tratado Trilateral de Libre Comercio que dependen del ministerio o secretaría de Comercio, según el país que corresponda, poco o nada se sabe de sus avances orientados a constituir la North American Union hacia el 2010.
“No deseamos conseguir el contacto de la gente con los grupos de trabajo porque pueden ser distraídos por llamadas del público,” dijo a la prensa estadounidense Geri Word, identificado como el coordinador en los Estados Unidos, en donde se le ha dado seguimiento por sospecharse que se eludió el marco jurídico en estos acuerdos.
Los analistas piensan que el primer paso se dio en 1993 con el Acuerdo Trilateral de Libre Comercio. El segundo, coptó la estructura militar canadiense en el Comando Norte del Pentágono y falta México, el tercero fue la equiparación de leyes antiterroristas y el cuarto es la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte en 2005.
Ante el hermetismo en México, solamente se cuentan con indicios. En agosto de 2007 se denunció en el Poder Legislativo una iniciativa de Ley para reformar la Constitución y excluir al Senado para adjudicar al Ejecutivo la autorización de movilizar a las tropas mexicanas fuera del territorio nacional y autorizar bases militares extranjeras.
La cooperación anti crimen que trascendió en Estados Unidos, es un programa superior a los mil millones de dólares y el desmentido mexicano de un proyectado Plan Colombia, con la autorización de nuevas oficinas a los agentes de la Drug Enforcement Administration (DEA), complementaría el segundo paso de integración policíaca y militar.
El tercero se intuye en la retórica del presidente Calderón, el 29 de septiembre en Cancún: que se tomen en cuenta mecanismos que respondan a una efectiva complementariedad de las economías, y donde la emigración no sea la única alternativa para la población.
La razón: La asistencia de Paul Volcker, que a 80 años el empleado de David Rockefeller es considerado el artífice para desplazar en 1973 el Patrón Oro, por lo que se antoja pensar que se avanza a paso apresurado sobre el proyecto de la integración monetaria regional.
Lo lamentable es que en el Poder Legislativo poco o nada se sabe de estos acuerdos integracionistas.
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