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Salarios

Por MARIO LUIS ALTUZAR SUAREZ


Se prepara el grandioso regalo de navidad a los trabajadores mexicanos. La consultoría Mercer anticipó un aumento del 4.8 por ciento a los salarios mínimos del próximo año. Representan $2.42 en la zona geográfica A, $2.35 en la B y $2.28 en la C en relación a las remuneraciones vigentes en el presente año.

La información publicada por El Financiero el 26 de noviembre, marca la pauta que seguirá la Comisión Técnica de los Salarios Mínimos en la revisión de las condiciones económicas internacionales e internacionales, que en teoría, deberá armonizar con el índice inflacionario oficial para dictaminar el aumento que aprobará la Cámara de Diputados.

El rotativo indica que el Director de Capital Humano de Mercer para América Latina, Alberto Mondelli declaró que Latinoamérica esta "viviendo una bonanza económica sostenida, basada en los altos precios del petróleo y otros recursos naturales", cuyos aumentos salariales tendrán una oscilación entre el 7.8 por ciento hasta el 8.5 por ciento.

Con el aumento del 4.8 por ciento, los salarios mínimos mexicanos son los más bajos de la región, ajenos a los beneficios de la bonanza petrolera que cotizan el crudo azteca por arriba de los 80 dólares por barril, según la consultora creada en 1994 en España y que factura 13 millones de euros al año.

Nada nuevo en una administración que respeta el continuismo económico implementado a partir del 2000 bajo el esquema de un gobierno de empresarios para empresarios, cuya doctrina utilitaria se sustenta en castigar el costo de la mano de obra para garantizar las utilidades sin preocuparse de la tensión social que provoca.

Así, los salarios mínimos aumentaron en el presente año el 3.9 por ciento, que representó $1.90 en la Zona Geográfica A, $1.84 en la B y $1.79 en la C que totalizaron $50.57 en la A, $49.00 en la B y 47.60 en la C.

Cifras que es difícil sostener que se cumplirá en 2008 con el mandato del artículo 123 constitucional de que los salarios mínimos deben “ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Véase que $52.99 en el Distrito Federal y las zonas fronteriza norte, turísticas como Acapulco y Veracruz, e industriales como el Estado de México, están fuera de los precios de, por ejemplo, 70 pesos de kilo de carne de res y que representaría el poder adquisitivo de seis kilos de tortilla a $8.50.

Representaría $50.84 en la zona B que comprende áreas fabriles en Guadalajara, Monterrey y zonas agrícolas o puertos marítimos con importante actividad petrolera mientras que en la zona C equivale el aumento a $49.39 en la zona fronteriza sur y el bajío, principalmente.

Para aceptar el regalazo navideño del incremento al salario mínimo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a cargo del discípulo de los Chicago Boys de 1973 y ex ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, Agustín Carstens, difundió un comunicado de prensa en que anuncia que 19.8 millones de mexicanos dejaron la pobreza extrema.

Con optimismo se destacó en el comunicado de prensa que entre 1996 y 2006, el ingreso monetario promedio por hogar en nuestro país aumentó 36 por ciento en términos reales, y sostuvo que la pobreza, medida en todas sus formas -alimentaria, de capacidades y patrimonial-, también se redujo notoriamente en dichos años gracias a la globalización.

Y por ello, la secretaría que hace una apología globalizadota, se compromete a ser más eficaz en la recaudación que como arriba es abajo, y como ejemplo, el guardia de seguridad en la Oficina de Recaudación Oriente del Distrito Federal, Norberto Padilla y su jefe Carlos Padilla M., imponen en forma prepotente sus propios horarios en que los contribuyentes pueden acceder a las oficinas para cumplir con los draconianos requerimientos.

Con los peores salarios en relación a la región y la excesiva carga fiscal a pequeños y medianos empresarios mexicanos, es difícil pensar que el panista michoacano Felipe Calderón apueste a la reactivación económica de la planta productiva nacional y mucho menos que se ajuste a la austeridad republicana en el gasto público.

www.arcanorevista.com







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