Observador Ciudadano Tu página de inicio

Entre Fox y Salinas


Por MARIO LUIS ALTUZAR SUAREZ


A la paternidad de Gustavo Rentería Villa.



“Regresa, papá, tu hijo confesó”, decía por allá de 1982 un anuncio periodístico. La razón es que al jefe de familia lo habían corrido de la casa después de que salió embarazada la empleada doméstica, por responsabilizarlo del hecho y al confesar el hijo, alcanzó el perdón y se le pedía públicamente su reintegración al seno hogareño.


Parecería, cuidando las formas, que se repite la escena al entregar el gobernador de Coahuila las llaves del Estado al expresidente Carlos Salinas de Gortari, en el momento mismo en que el fallido mesías del cambio, Vicente Fox Quesada, estaría desesperado al convocar a sus fieles en la administración calderonista, a cerrar filas en su defensa.


Recordamos que el desaparecido político veracruzano, Jesús Reyes Heroles, apegándose al principio de Hermes Trismegisto, decía que en política nada es casual sino causal y que la forma es fondo. Por lo tanto, el reconocimiento hecho por el jefe del ejecutivo coahuilense, Humberto Moreira Valdez al ex mandatario mexicano, tendría varias lecturas.


Lo más reciente fue el señalamiento del gobernador priísta Humberto Moreira Valdez de que distinguidos panistas estarían vinculados al narcotráfico, días después de que el Señor de San Cristóbal se apoyara en una versión del The New York Times para insistir en su acusación al senador sonorense Manlio Fabio Beltrones Rivera, exonerado por la PGR.


Sin embargo, Moreira Valdez podría considerarse como un símbolo público y abierto que resiste la embestida del gobierno conservador que incumplió su promesa del cambio a partir del 2000, ya que n la desgracia de la mina de Pasta de Conchos, el ejecutivo estatal alzó la voz para denunciar las presiones del señor Vicente Fox para librar al Grupo México.


La estrategia foxista, acorde a su adoctrinamiento en una embotelladora transnacional, se sustentó en perseguir al dirigente minero, el regiomontano Napoleón Gómez Urrutia, sin el mínimo respeto legal a la soberanía y autonomía sindical, debido a que el regio denunció en tiempo y forma la “negligencia criminal” de la Secretaría del Trabajo con la empresa.


Es uno de los hilos de la oscura madeja del particular estilo de administrar del señor avecindado en San Francisco del Rincón, Guanajuato, que se antojaría pensar en la necesidad de que la comisión especial legislativa que le investiga, buscase las razones que tenía el ex presidente para proteger al Grupo México, por cierto, en la impunidad.


Una investigación que se duda, pueda alcanzar el éxito, debido a que funcionarios federales de la actual administración fueron beneficiados con jugosas carteras por el investigado, al grado que el nepotismo observado en Juan de Dios Castro Lozano con su hijo diputado en la comisión respetiva, intenta reinventar la interpretación de la ley para impedir que se busquen elementos en la esposa y los hijastros del expresidente.


Pese a ello, el señor Vicente Fox se muestra nervioso. A un noticiario colombiano respondió en Madrid, España, que no perderá el tiempo en tonterías y horas después envía una carta a su alfil al frente del PAN, el duranguense avecindado chihuahuense, Manuel de Jesús Espino Barrientos, que cierren filas en su defensa.


Dentro de este marco político, el gobernador priísta Humberto Moreira Valdez, el 25 de noviembre le hace un reconocimiento público en el Ejido Batopilas, municipio de Francisco I. Madero le entrega a Carlos Salinas de Gortari las llaves del Estado, símbolo de ausencia de temor de las llaves del tesoro, y un sarape regional representativo de las tradición nacional.


Lo más sobresaliente, serían las biografías de los presidentes coahuilenses que le dio: Melchor Múzquiz en 1832, Eulalio Gutiérrez de 1884 a 1886, Francisco I. Madero de 1911 a 1913, Roque González Garza de 1915 a 1916, Venustiano Carranza 1916 a 1920, protagonistas en la construcción de las instituciones del país.


Se entendería que la historia es imposible borrarla aunque incomode a los conservadores y clericales nostálgicos de las cortes españolas y que al igual que Juan Nepomuceno Almonte, predican que los mexicanos no sabemos gobernarnos para que el nuevo imperio engulla a la nación.


Y ante el entreguismo cínico con el Plan México disfrazado de Plan Mérida, con carencia de líderes priístas que cohesionen la defensa nacional, el gobernador coahuilense estaría invitando a una revisión de la administración salinista para exorcizar la satanización que padeció por el zedillismo en el momento del “yo pecador” foxista.


www.arcanorevista.com







Suscríbete a nuestro Sistema Informativo,

Envia un mail con la palabra SUSCRIPCION,

(Suscribete aquí)